
"-Es el fin. Han bajado de las estrellas a través del ocaso. Todo está colmado y más allá de las corrientes arinurianas moraremos felices en Teloe."
Caminé, de nuevo, por la playa de Teloe
e imaginé que la selva se volvía púrpura
y que los sonidos se mezclaban
con el aura de salvaje mixtura.
Creí que la mano que sujetaba mi muñeca
era de un coral cristalino.
Pero sólo cuando giré la cabeza y vi al ser
que ante mí se encontraba
descubrí que los minotauros no son de este mundo.
Sus mágicas proporciones diluyeron el temor de mi rostro
y unos labios de sirena bestial
buscaban los míos.
¿Quién nace virgen en la tierra de los Tesoros Escondidos?




