
Si somos partículas de vida,
somos amalgamas de átomos
unidos por la inercia de la profesión de Dios...
La búsqueda de la partícula del Ser Supremo
nos encierra en nuestras mentes
de primates infinitos.
¿Acaso seguimos existiendo?
Hemos abandonado la dimensión
de lo humano
para convertirnos en máquinas...
Máquinas de trabajo, engranajes del olvido.
Somos máquinas de matar.
Somos la Espada de Damocles
sobre el porvenir de la especie humana
¿Acaso hemos existido alguna vez?
Quizá sólo seamos borradores
de hombres- biónicos aun por nacer.
Somos ceniza en la ceniza
y polvo en el polvo.
Una gran partida de ajedrez aun sin finalizar.
Lo efímero de los hechos en el Juicio Final.
1 comentarios:
Interesante. Creo que en algún momento de nuestra vida tropezamos con esa sensación de inexistencia. Claro que tu concepto se amplía y parte de una realidad existente, que se presta a dudas y termina en apariencias.
Esa fue la impresión que me dio tu escrito, si fallé en mi apreciación, tal vez en la próxime atine, jajajaaj. Fue un gusto leerte.
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