
"Mi ángel, mi todo, mi yo... ¿Por qué esa profunda pesadumbre cuando es la necesidad quien habla? ¿Puede consistir nuestro amor en otra cosa que en sacrificios, en exigencias de todo y nada? ¿Puedes cambiar el hecho de que tú no seas enteramente mía y yo enteramente tuyo? ¡Ay Dios!"
L.V.B.
Me río de las cartas de amor, de los besos robados en la oscuridad.
Me río de las parejas unidas bajo la luz de la luna.
Y maldigo al amor. Maldigo toda forma de amar, innecesariamente
humana e innata a nuestros corazones.
Hoy por hoy suicido todos mis sentimientos.
O quizás los guarde en una urna de cristal plomado,
para no ver como retozan de dolor.
Hoy me río del amor, en su puta cara.
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Es como si tropezaras 2342342 veces con la misma piedra
y no te dieras cuenta de que sigue ahí, amenazándote durante toda la vida.
Me volveré más y más fría con el paso del tiempo
Cubriré mi corazoncito con una capa de hielo insalvable.
Lo esconderé de todos vosotros, de todo.
Hoy he decidido dejar de sufrir más, de llorar lágrimas
que no conducen a ninguna parte, sólo a estar peor.
Me impongo a todos mis sentimientos
y continúo, lavándome la cara cuando baje el telón
de los invitados a esta fiesta de Piedad.
No mediré ni el tiempo ni la razón.
Aprenderé a dejarme llevar por el paso
de los minutos en su reloj de oro y marfil.
Y cuando el ángel quiera,
que venga en mi busca, y ajustaremos
las cuentas pendientes del Juego del Amor.
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