25.5.10

Una bala para Gaia




La violencia de la humanidad
contra la tierra que les vio nacer.
El querer, no pudiendo concentrarse
en mitad de una noche de verano.

Ahuyentar a los neo-muertos
del camposanto de la Tierra
en pleno giro constante.

Atavíos metálicos, destrucción y sangre.

Las máquinas de matar encajadas
en piel y huesos de santos inocentes.

Los fantasmas de un pasado mejor
huyendo de sus lápidas
aberrantes.

El musgo podrido, seco, pegado
a las paredes de la elegancia
marmórea.

La hiedra corroyendo la inminente
huida a Marte.

Los cohetes espaciales dejarán de salir
desde cabo Cañaveral
para esconderse en las profundidades
de los caminantes.

Y el ladrido de un lobo
al compás de la desgracia errante
marcará la cadencia
de las cabezas de caza.