
de imperfecciones sin costuras
cuando alcancemos la sublime sutileza
del veneno.
Sin abanicos, ni glorias.
Sin oros ni memorias de antiguos jeques.
Jaque mate a los corazones enterrados.
Traeré del Lejano Oriente
el perfume que emanan los amados.
Y cubriré con un manto albino
los senos de los lupanares occidentales.
Dejad que el pecado abandone
el Infierno y se interne en nuestras carnes.
Dejad, pues, que las putas se acerquen
a los animales, para acariciar
el pelaje de la Humanidad distante.
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