
Cuéntame los secretos
que escondes bajo la cama,
y descubre el terciopelo
del que está hecho mi corazón.
Rásgame las vestiduras,
en un arrebato de pasión y rabia.
Muérdeme como sólo tú sabes hacerlo...
y después déjame descansar sobre tus sábanas.
Que sólo me despierten tus besos,
bajo la tibia luz de la mañana.
En Venecia todo es lo que no parece ser.
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