23.1.11

La morgue




Hay algo que no acabamos de entender:
que las pesadillas
y los malos hábitos
se esfuman con el tiempo y la vejez.

Nada puede perturbar mi alma
y menos aun saciar mi sed.

Somos carne de cañón
y pólvora incandescente
para beber.

El licor amargo
de los dedos que han vivido
un destino de placer.

Los amaneceres nunca fueron tan amargos
sin la tibia luz del anochecer...

Y todas nuestras construcciones
de mármol infinito
se esfuman como el polvo en la Nada.

El ocaso que precede a nuestros últimos suspiros
guarda el olor del incienso de nuestro ayer.

2 comentarios:

FORERO dijo...

Me encanta, cariño.

Lara dijo...

Muchas gracias, Mister Forero

:)