
en las manos,
y se prolonga el musgo del tiempo
entre los huecos de nuestras sillas.
Que el universo jamás fue tan pequeño
ni tan débil,
sin lo fastuosidad de la vida.
Tal como las bolas de cristal
se agitan, así se mueven los sentimientos....
unos se quedan más arriba
y otros mueren muy adentro.
Porque las cosas más sencillas
siempre tienen un laberinto secreto.
-Que la búsqueda de las Quimeras
nos descubra ocultando la nieve
en lo más profundo del pensamiento-
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