
el telar de la piel,
la enredadera
de sexo y de ideas.
Envuélvete en sábanas oscuras,
para esconderte de la caza
de los búhos sangrientos.
Silencio...
Que nadie se asuste, todo es un bosquejo
de polvo y simientes,
de tierra y alas
de ángeles disecados,
bajo las torres escarlatas.
Que el olvido y el perdón
son el reflejo de tu rabia.
Ya nadie se contenta con la sumisión
del prójimo;
menos aun con la Esperanza.
Vuelven las Quimeras que nos devoran,
poco a poco las entrañas.
Que nos regalen el paraíso
enterrado en la Vía Láctea.
[Dejad a los Planetas orbitar
alrededor de las ilusiones prohibidas]
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