
"¡Grande, Grande!, desafío a la cruz que aguarda.
Ese cáliz nunca salpicará sus lanzas..."
Saurom-Irae Dei (Maryam)
Se verterá el cáliz
con la sangre de los pecadores...
y hoy, mañana y ayer,
pasarán a ser polvo en el viento.
Desafiaré a la cruz
que aguarda mi cuerpo,
por ti.
Porque sería capaz de desgarrarme la piel
por obtener una caricia.
Dejemos de jugar al escondite,
en tierras fangosas.
¡Ven!, dame tu mano,
y continuemos por el camino de los corazones olvidados.
Regálame el fragor de la batalla
del fin de los días.
Que me encuentren en tu lecho,
de sábanas blancas y vino derramado,
muerta en tu sonrisa...
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