
camina, y que no se rompan mis pasos
al alzar el vuelo, sin mirar
hacia atrás.
Elévame sobre la Tierra de Hielo,
mientras crecen mis alas
de acero y mentiras.
Huyendo de este lecho seco,
de enredaderas, de sentimientos
que no llevan hacia ninguna parte.
Deja que me duerma en el ombligo
de los deseos, de las necedades
pintadas de colores.
Dame un chute de droga viva,
un gramo de cristal azul,
un haz de muerte dormida.
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