
¿Quién se ha comido mi cerebro?
Quizá el hombre del saco vino,
y se llevo mi alma con él.
¿Quién me robó el ánima?
Las imágenes subliminales que
se suceden frente a la pared.
Somos ríos de chupatintas,
ladrones de sueños imperecederos.
Nadie puede adentrarse en nuestro
juego,
de corrupción, de licitaciones ilícitas,
de mentiras, de sexo,
de violencia y muerte.
Quizá la proyección de películas
caducas, cubiertas por la vejez.
No somos más que representaciones
fatuas, efímeras,
de imágenes del ayer.
Morfeo nos estafó con la somnolencia
del que no quiere despertar.
Fuimos bienvenidos a este mundo
de decadencia,
que nada nos tiene que envidiar.
del que no quiere despertar.
Fuimos bienvenidos a este mundo
de decadencia,
que nada nos tiene que envidiar.
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