
sólo la mirada que me devuelve
el Espejo de este cuento,
aquel que nadie creyó.
Solo dispararé burbujas escarlatas,
mediante balas que rompen
mentes obtusas...
Nadie ha vuelto a acariciar
el terciopelo de lo escondido.
Lo prohibido se transformó en mentira.
Déjame morir en las nubes asediadas
por ejércitos de sensaciones;
navíos de placer, órganos eternos
que atrapan cada una de mis ilusiones.
Me dejaré caer en el abismo de los besos,
de los susurros a escondidas, los deseos...
Las miradas dulces de bellos reflejos
perdidas en medio de la noche más fría.
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