15.1.12

Baal Zabut





Y oí una voz potente que provenía del Templo y ordenaba a los siete Ángeles: "Vayan y derramen sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios".
(16:1 - Apocalipsis. Biblia)


Y sigo temblando como una niña chica,
en las esquinas de esta casa que se derrumba,
como se derrumbaron mis sentimientos.

Y esperaba, en la oscuridad,
a que un Ángel viniera a rescatarme.
Y esperé más de mil años, más de mil
soles decadentes.

Y, de pronto, la venda de mis ojos
cayó, irremediablemente hacia el Infierno:
no existen ángeles, ni demonios,
no hay un Dios que nos salve de lo que
nosotros mismos creamos.

Y tiemblo, de nuevo, por miedo a encontrarme
cara a cara con la Muerte.

Pero, en un momento dado,
recojo mis enaguas y me levanto
del enhiesto mármol...

Y, sola, prosigo el camino de la vida
entre los ríos de hielo muerto,
bajo mil soles encendidos
de mentiras, luces y tormentos.